English

In the seventeenth century, English Catholics, many of them wealthy and well educated, looked to the American colonies as a place to regain a measure of religious freedom. In Ireland, the so-called penal laws were even harsher than in England, as a minority Parliament tried to force the conversion of the population by denying the majority political and economic power. Beginning in 1691, laws were passed that punished dissenters, principally Catholics, but also causing hardship for Jews, Quakers, and others. There were acts forbidding “mixed marriage” or sending children “beyond the seas” for schooling. Catholics were taxed at double the common rate, barred from the legal professions and from university, and not allowed to build churches or own a decent horse .

In 1793 the situation began to change, as it became clear that the economic persecution would not drive the majority away from Catholicism. Gradually, laws were repealed until by 1829 freedom was won, although Catholics at university were ineligible for honors, and until the 1920s when the Republic was formed, the Church of Ireland was the state church, funded by the taxes of all citizens .

—James Field, Copyright © J. S. Paluch Co.

Español

En 1769 los franciscanos bajo la dirección de Fray Junípero Serra alzaron una cruz en Alta California, dedicando la primera misión en la zona a san Diego de Alcalá. Diego, cuya fiesta es el 13 de noviembre, fue un Franciscano del siglo XV. Este santo español nunca fue sacerdote, prefiriendo servir a Dios como hermano lego (laico) ayudando a los pobres y cuidando a los enfermos.

Siempre fue un humilde servidor de los demás. Aun cuando lo hicieron guardián (líder franciscano) nunca dejo de servir a los pobres, los enfermos y a sus hermanos franciscanos. Su afán por dar a los pobres las cosas del convento lo llevaba a esconder sus donaciones en su manto. Una vez un hermano le preguntó que escondía y el mintiendo respondió: “rosas”. El hermano insistió verlas y en lugar de la comida que llevaba a los pobres, aparecieron rosas y más rosas. La santidad del patrón de San Diego, California se apoya sobre tres pilares: 1) solidaridad con los más necesitados, 2) devoción a Cristo crucificado y 3) evangelizar en unión con la Iglesia.

—Fray Gilberto Cavazos-Glz, OFM, Copyright © J. S. Paluch Co.